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  • Rani

Los 3 pasos para combatir el bloqueo de escritor

Actualizado: 22 de jul de 2019

¡Hola a todos!

Con respecto a este tema, no me gusta endulzar ni suavizar la realidad: el bloqueo de escritor es el peor gérmen que se nos puede instalar en nuestra mente.

(Sí, soy un poco exagerada, pero creí que ya estaban acostumbrados…)


Es difícil combatir este tipo de bloqueos, porque vienen acompañados de inseguridades, miedos y un replanteo total de las decisiones que tomamos en cuanto a nuestra profesión.


Pero, ¿saben cuál es la mejor manera de combatir el bloqueo de escritor? NO DEJAR QUE ESO PASE. Nunca.


(“Haz lo que digo y no lo que hago”, dice la escritora que tiene una novela por la mitad desde hace dos años y no le modificó una línea en meses.)


Pero, sí, por mucho que nos cueste, la solución a nuestros bloqueos es no dejar de escribir nunca.



¿Cómo lo logramos?


Es tan fácil decirlo como difícil es hacerlo...

No vamos a estar escribiendo todo el tiempo nuestra novela, claramente, porque todos sabemos lo que pasa cuando le dedicamos más tiempo y esfuerzo de lo que nuestro cerebro puede aguantar: empezamos a delirar y a escribir un chicle eterno de ridiculeces.

Y no es nuestra culpa, estamos re quemados...


Por eso, de vez en cuando hay que tomar distancia de la novela que estamos escribiendo, pero no dejar de escribir por completo.


Complejo, ¿no? Sí, pero no imposible.




PRIMER PASO: Tomar distancia


Si te estresa demasiado, tomate un descanso y dejá de escribir (pero sin abusar… un descanso breve está bien).

Qué hacer mientras tanto…



Leer (el diario, un manual de ciencias, libros afines, etc)


Un escritor que no lee es un hereje. #listolodije

Nunca está de más informarse bien. Las noticias, los artículos de actualidad, secciones culturales y demás pueden ayudarnos a conocer más y mejor, y dominar determinados temas.

PD: Si no dominás el tema, aunque sea en parte, no escribas sobre eso. Es de vago y la gente se da cuenta.


Leer ficción, en cambio, nos puede resultar muy beneficioso para estimular la imaginación (que, a veces, debido a una sobrecarga, se encuentra sobresaturada y se va de vacaciones).

Estudiar “la competencia”, leer lo que ya hay escrito en nuestro campo, también nos sirve para saber qué es lo que aún no se ha tratado y para buscar la manera de escribir algo diferente.



Ver películas o series


Un escritor debe ser, sobre todo, un lector compulsivo. Eso está claro.

Pero nunca está de más ser un gran cinéfilo o adicto a las series.

¿Saben por qué?

Muchas veces, al ver una película o serie, nos imaginamos lo que pasará. En algunas ocasiones, lo que imaginamos es mejor de lo que en verdad pasa.

Quién sabe, tal vez ahí esté la inspiración que necesitamos para seguir con nuestra novela.



Escuchar música


Todos queremos saber quién es esa Angie a la que los Rolling Stones la cantan su famoso tema. ¿O soy solo yo? (Creo que solo yo..)

La música también es una fuente de inspiración. No solo por las letras de las canciones, que muchas veces cuentan historias, sino porque, además, las melodías pueden provocar todo tipo de reacciones en nuestro cuerpo. Con nuestro cerebro bien estimulado, ¡no hay quién nos frene!

Elegí el género que más te guste y dejáte llevar.



Salir a la calle y enfrentarse al mundo


Sí, introvertidos, sé que esta opción no es la que más les gusta. Pero de vez en cuando es necesario dejar el sarcófago en el que duermen para respirar aire puro.

Hay un mundo detrás de la pantalla de tu celular que está ansioso por que lo visites y lo descubras.

Creo que algo fundamental para el escritor son las experiencias de vida. Podemos leer, escuchar y ver las creaciones de otros sobre el mundo, pero nada va a ser tan genuino como nuestra propia vivencia.

Si es necesario, mirá el mundo con ojos de escritor: observá a la gente como si estuvieras construyendo personajes; contemplá paisajes como si tuvieras que describirlos luego.

Y danos el lujo de leer lo que creaste a partir de eso.





SEGUNDO PASO: Seguir escribiendo


Aunque sea “de práctica” todo tipo de escritura es bueno para mantenerse en forma.

Así sea un email, una reseña o una anécdota que queremos contarle a nuestros amigos por WhatsApp, lo que escribamos nos va a ser útil de alguna manera. (Siempre y cuando esté bien escrito, claro…)

La práctica de la escritura nos ayuda a coordinar oraciones, a buscar vocabulario, a estar atentos a la manera en la que nos expresamos por escrito.


Estas son algunas ideas que pueden servir para mantener los dedos bien activos contra el teclado o la hoja de papel:



Sumarse a retos de escritura


¡Gracias a Dios existe Internet! Si investigamos en redes sociales o en el mismo Google, podemos descubrir que hay varios retos o desafíos de escritura que podemos seguir para mantenernos estimulados.

No es necesario cumplir con todos los requisitos (o al menos eso creo yo), ya que la creatividad es algo muy personal y, cuando aparece, no es bueno limitarla.

Mi consejo es que te sumes a un desafío y lo cumplas hasta que te vuelva la inspiración y puedas continuar con tus escritos por tu cuenta.



Llevar un diario íntimo


Este es el mejor método para practicar escritura libre: llevar un cuaderno a todos lados y, simplemente, tomarte el tiempo de escribir sin interrupciones, lo que sea que venga a tu mente.

También podés llevar un diario para documentar tus propias experiencias, escribir poesía, frases, canciones… lo que te sea necesario para no perder el ritmo.



Bloggear (postear, twittear… lo que les guste)


No todo el mundo es hipster y todavía lleva anotadores y biromes en su bolso. Supongo que habrá quienes ya ni siquiera llevan bolso, porque con su celular y un poco de plata en el bolsillo pueden salir a la vida.

Para estas personas, siempre existe una versión digital que puede cumplir con el mismo objetivo.

Pero voy a dar un paso más y recomendarles lo siguiente… ¿qué tal si comparten todo eso que escriben con sus seguidores?

Si el formato “blog” no es lo suyo, Facebook, Instagram, Tumblr (y muchas otras redes sociales) pueden servir también de catarsis para no perder el hábito de escribir.



TERCER PASO: Retomar


Y, por fin, llegó el paso que más miedo nos da… el momento de ponernos a escribir otra vez.

Si te resulta muy intimidante, podés volver de a poco: realizá esquemas, creá boards en Pinterest, lo que necesites para motivarte a escribir más.


Pero no estires demasiado este paso. Tu novela no va a escribirse sola y tus personajes te necesitan para que cuentes su historia. Hacelo por ellos.


¡Espero que lo disfruten!

Con cariño,

Rani




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